Ernesto Che Guevara “Mensaje a los argentinos el 25 de mayo de 1962”

A los compañeros argentinos:

Queridos compatriotas de toda América, queridos coprovincianos los que hoy festejamos una de nuestras fechas patrias:

Este momento, repetido muchas veces en el curso de nuestras vidas, tiene hoy una significación especial, un tono y un colorido especial. Es aquí en otro país de América, en nuevas condiciones de América, donde festejamos una vez más el 25 de Mayo, y esta vez no se escuchan los discursos consabidos y no existe la fanfarria consabida, las palabras huecas con que los gobernantes de turno tratan siempre de hacerse copartícipes en la gloria de los viejos próceres. El 25 de Mayo, aquí en Cuba, tiene para nosotros pues, características especiales, tan especiales como que un argentino de voz extranjera, a nombre del gobierno cubano, salude y agasaje a todos ustedes y les trasmita la felicitación de nuestro gobierno. Son las nuevas condiciones de América, condiciones que han ido madurando a través del tiempo, que han ido consolidando esta nueva Era en que vivimos, este nuevo momento histórico del cual Cuba tiene la gloria especial de ser el iniciador en América. Por eso al hablar de movimientos emancipadores, al recordar las viejas gestas de nuestras guerras de independencia, tenemos forzosamente que recordar la Cuba de hoy, porque esta Cuba de hoy es parte de un viejo esfuerzo de las masas por obtener su liberación definitiva, esfuerzo que ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha.

El 25 de Mayo de 1810 significó en América un grito más dentro de los muchos gritos que se dieron por aquella época en diversos países. El monopolio español estaba ya llegando a sus finales, y por todos lados los pueblos trataban de ganar su libertad. En Bolivia, un año antes se había dado un grito parecido. Por el otro lado de América, había empezado ya también la lucha por la libertad. No fue ese grito del 25 de Mayo de 1810 ni el primero ni el único, sin embargo tuvo la virtud especial de afianzarse y consolidarse, tuvo la virtud del triunfador en aquellos momentos.

Y la Revolución Cubana hoy ha sido igualmente, no el único grito, ni siquiera el primero, ha habido en esta época gloriosas revoluciones que han tratado de dar el paso que hoy dio la Revolución Cubana, pero todavía no estaban todas las condiciones dadas y los gobiernos surgidos de movimientos populares fueron derrocados. El caso más avanzado, más patético, es el de la Guatemala de Arbenz, que fue destrozada por los monopolios norteamericanos. Cuba también como los héroes del 25 de mayo de 1810, no tiene una virtud especial, no es nada más ni nada menos, que la exposición de cómo un pueblo puede lograr su victoria, no original, no en base a planteamientos que se hayan imaginado por primera vez, no usando una estrategia por primera vez descubierta en la historia, simplemente, aprovechando el momento histórico en que se desarrolló, utilizando acertadamente la estrategia revolucionaria, unificando a todas las masas anhelantes de un cambio mediante el liderazgo de un movimiento que supo en un momento dado interpretar las aspiraciones del pueblo cubano, bajo la dirección de un líder de características extraordinarias que, como todos los grandes líderes, supieron aglutinar a todo el pueblo de Cuba, y en las condiciones especiales en que nosotros estábamos, luchando desde la Sierra en las difíciles condiciones de la guerrilla, en los campos, unificar un ejército campesino que avanzó sobre las ciudades, que unió a sí a la clase obrera, que derrotó al ejército en una y en muchas batallas campales, y que llegando desde el campo entró en la ciudad y después se dedicó sistemáticamente a destruir el viejo orden establecido, empezando naturalmente por el arma más poderosa de la reacción que es el ejército, porque no hay revolución triunfante que no tenga como imposición primera la de cambiar totalmente al ejército vencido, reemplazarlo por un nuevo ejército y establecer el dominio de clase. Eso hicimos nosotros, y ésa es nuestra virtud, esa es la experiencia que podemos mostrar a los pueblos del mundo y sobre todo a los pueblos de América, con más fuerza, con más patetismo, porque hablamos el mismo idioma, hemos vivido la misma experiencia, y nos entendemos muy fácilmente cuando estamos en uno u en otro país.

Por eso mostramos aquí una experiencia naturalmente no la única, no pretendemos de ninguna manera que esta experiencia cubana marque el único camino para la liberación de América, pero sí uno importante, la demostración efectiva de que los ejércitos represivos se pueden destruir, que el pueblo puede ir armando a su vanguardia combatiente enseñándole a combatir, a destruir al ejército adversario, a acosarlo y al final a pulverizarlo. Podemos nosotros también mostrar aquí como crece, cómo se desarrollan las masas, uno de los fenómenos más interesantes que es el fenómeno del desarrollo de la conciencia revolucionaria.

Todos sabemos que se necesitan, para que haya una revolución, condiciones objetivas y subjetivas, y se necesita que el gobierno objeto de la revolución esté sufriendo embates fuertes y haya perdido su capacidad de reacción. Las condiciones objetivas están dadas en toda América, no hay país de América donde no estén en este momento dadas al máximo, las condiciones subjetivas sin embargo, no han madurado en todos los países con igual intensidad. Nosotros demostramos que en las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba hasta el paroxismo estas luchas y que iba haciendo nacer una conciencia. Condiciones subjetivas nosotros las llamamos a la conciencia de la necesidad de un cambio en una situación social dada y a la certeza de la posibilidad de ese cambio. La necesidad de un cambio la conocen muy bien las masas de toda América, la posibilidad de un cambio, la posibilidad de tomar el poder es algo que no siempre se conoce, los pueblos no siempre conocen su fuerza.

Y la lucha armada en Cuba fue desarrollando esa fe del pueblo en su poder, hasta convertirlo en una certeza de la victoria y hasta hacer que esa fe nos hiciera lanzar contra las armas del enemigo, derrotar su superioridad numérica en cuanto a soldados armados, su superioridad de fuego, la superioridad de sus armas modernas, atacarlo a veces en condiciones de uno a diez, y destruirlo en todos sus focos hasta lograr el triunfo. Después llega la otra etapa, la que estamos viviendo, la más difícil, más ardua quizás que la misma etapa de la guerra. Una vez más repito que eso es lo que nosotros tenemos que mostrar ante ustedes, tenemos la obligación y el deber moral de mostrar tal cual es, no para copiarlo, sí para estudiarlo, sí para analizarlo.

Cuando el tiempo siga su curso, y también la Revolución cubana se convierta en objeto de estudios históricos, y algunos de los que participaron en esta Revolución sean catalogados por las generaciones venideras como héroes de este momento, entonces la Revolución tendrá estas virtudes, las que ahora he enumerado, las virtudes de haber demostrado ante América, lo que puede hacer un pueblo en armas cuando está bien elegida su estrategia revolucionaria, y cuando está bien dirigido su ejército revolucionario.

Naturalmente, en América hay condiciones diferentes. Hay países con grandes condiciones para la lucha de guerrillas, y países con campesinados muy fuertemente desarrollados donde se hace mejor la guerra. Hay países donde la clase obrera, las poblaciones urbanas son mucho mayores y donde las condiciones para una guerra son más difíciles. Nosotros no somos técnicos especialistas en subversión, como hay técnicos especialistas contra la subversión. Sin embargo, sabemos una cosa, y es que un hombre armado vale tanto o más que otro hombre armado, de acuerdo con la ideología con que lleve su rama, y que para que un hombre esté armado, tiene que conseguir un arma y que las armas no nacen por generación espontánea ni están tiradas a la vuelta de la esquina, las armas están en poder del ejército opresor. Para lograr la liberación revolucionaria, hay que tomar las armas, las pocas que haya, y con esas quitar nuevas ramas y convertir el pequeño ejército en un gran ejército popular.

Perdónenme compañeros mi insistencia castrense en las armas. Sucede que estamos evocando un día en el cual el pueblo argentino manifestó su decisión de tomar la independencia contra el poder español y después de hacer el Cabildo Abierto, y después de aquellas discusiones de las cuales año tras año recordábamos en actos como estos, después de escuchar las manifestaciones de los obispos españoles que se negaban a la independencia y manifestaban la superioridad racial de España, después de todo eso, hubo que instrumentar aquel triunfo político de un momento. Y entonces el pueblo argentino tuvo que tomar las armas y expulsar de todas las fronteras al invasor español, había que asegurar la independencia de la Argentina, asegurando también la independencia de las hermanas naciones de América. Y los ejércitos argentinos cruzaron los Andes para ayudar a la liberación de otros pueblos. Y cuando se recuerda las gestas libertadoras, siempre nuestro orgullo más que el haber obtenido la libertad de nuestro territorio, y haber sabido defenderlo de la intrusión de la fuerza realista, es el haber cooperado a la liberación de Chile y a la liberación del Perú con nuestras fuerzas, con nuestros ejércitos. Aquello era más que un altruismo de las fuerzas revolucionarias, era una necesidad imperiosa, era el dictado de la estrategia militar para obtener una victoria de alcances continentales, donde no podía haber victorias parciales, donde no podía haber otro resultado que el triunfo total o la derrota total de las ideas revolucionarias. Y ese momento de América se repite hoy.

Aquí en esta pequeña isla del Caribe rodeada de mar, rodeada de enemigos también, se vuelve a repetir la historia que la Argentina una vez vivió. Nuestra revolución es una Revolución que necesita expandir sus ideas, que necesita que otros pueblos la abracen, que necesita que otros pueblos de América se llenen de bríos, tomen las armas o tomen el poder, lo mismo da, porque en definitiva al tomar el poder hay que tomar las armas después. Y nos ayuden, nos ayuden en esta tarea que es la tarea de toda América, y que es la tarea de la humanidad, la tarea global de luchar contra la destrucción del enemigo monopolista, imperialista, que no va a ser derrotado sin cuando el último de sus magnates vaya por lo menos a la cárcel, sino al patíbulo. Que no puede terminar antes, que no puede terminar sino con la derrota total del imperialismo. Y la derrota total del imperialismo se está creando cada día que las fuerzas populares dan batalla y la ganan en cualquier lugar de América o del mundo.

Tan hermanos nuestros, tan hermanos en nuestro destino son los pueblos de América en este momento, como son los pueblos de Asia o del Africa, tan hermanos nos sentimos nosotros en este momento del pueblo de Venezuela, de Paraguay o del Perú, o del pueblo de Argentina, como de los pueblos de Argelia que obtienen su independencia, de los pueblos de Vietnam o de Laos, que todos los días perecen por obtener la independencia.

Todo es parte de una sola lucha, y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, porque aún cuando las ideologías cambien, aún cuando uno se reconozca comunista, o socialista, peronista, o cualquier otra ideología política en determinado país, sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios. Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común. En eso los norteamericanos tienen razón. Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo. Y todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo. Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo.

En este momento no cabe otra posición que la de lucha directa o la de colaboración. Y yo sé que ninguno de ustedes es colaborador del enemigo, que ninguno de ustedes está ni remotamente a favor del imperialismo, y que todos están decididamente por la liberación de la Argentina. Liberación, porque la Argentina está de nuevo encadenada, cadenas a veces difíciles de ver, cadenas que no siempre son visibles para todo el pueblo, pero que lo están amarrando día a día.

El petróleo se va por un lado, compañías norteamericanas entran por todos los lados del país, viejas conquistas van cayendo y todo eso se produce lentamente, como un veneno sutil que va penetrando así en la Argentina, como en muchos otros países de América. Sin embargo el pueblo reacciona, reacciona con vehemencia frente a esta penetración que es sutil en términos generales, pero que siempre se asienta sobre las espaldas del pueblo. Y cuando los gobiernos tratan de lavarse las manos con una elección, suceden para ellos fracasos como el de la última vez. Entonces viene la intervención descarada del imperialismo, de sus títeres, de todos sus edecanes. Entonces vuelve una situación conocida y vuelven las luchas de las masas populares. Si los caudillos de la reacción son hábiles, tal vez la encaucen hacia nuevas formas en que pueda permitirse otra burla más. Si los caudillos de la reacción no son lo suficientemente hábiles, o si el pueblo es más avizor que ellos, puede ser que el impulso de las masas llegue más allá de donde se ha llegado hasta ahora, puede ser que se de el paso necesario para que la clase obrera tome el poder. Puede ser que las masas de obreros y campesinos de nuestro país aprendan algún nuevo camino, o sigan caminos ya conocidos y destruyan un poder que está vacilante ya, que se basa en este momento en el miedo a la bayoneta, en la desunión de nuestras fuerzas, en la falta de conciencia de la posibilidad del cambio, de la posibilidad de la lucha, de la fuerza inmensa del pueblo, de la debilidad comparativamente enorme de la fuerza represiva.

Si nuestro pueblo aprende bien las lecciones, si no se deja engañar de nuevo, si no suceden nuevas y pequeñas escaramuzas que lo alejen del objetivo central que debe ser tomar el poder, nada más ni nada menos que tomar el poder, podrán darse en la Argentina condiciones nuevas, las condiciones que en su época representa el 25 de Mayo, las condiciones de un cambio total. Solamente que en este momento de colonialismo y de imperialismo, el cambio total significa el paso que nosotros hemos dado, el paso hacia la Declaración de la Revolución Socialista y el establecimiento de un poder que se dedique a la construcción del Socialismo. En fin de cuentas el Socialismo es una etapa económica de la humanidad. No podemos escapar, querámoslo o no a pasar por esta etapa. Podemos sí retardarlo y podemos también adelantarlo. Esa es la parte que corresponde de la lucha a los dirigentes de las dos grandes fuerzas en pugna. Si la reacción sabe manejar sus cañones, sus armas de división, su arma de amedrentamiento, quizás durante muchos años podrá impedir que llegue el Socialismo a un país determinado. Pero también si el pueblo sabe manejar su ideología correctamente, sabe tomar su estrategia revolucionaria adecuada, sabe elegir el momento para dar el golpe y lo da sin miedo y hasta el fondo, el advenimiento del poder revolucionario puede ser a muy corto plazo en cualquier país de América y concretamente en la Argentina.

Eso compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones, dependen nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes, es decir, depende de ustedes en cuanto a pueblo y en cuanto a dirigentes; de tal manera que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes: la responsabilidad de saber luchar y de saber dirigir a un pueblo que hace tiempo está expresando en todas las maneras concebibles su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarlo el imperialismo. Tomemos pues el ejemplo manido de Mayo, el ejemplo tantas veces distorsionado de Mayo, tomemos el ejemplo de la Revolución Libertadora, que salió de sus fronteras, inundó con una ideología nueva, que no era propia, pero que había encarnado en sí para trasladarla a América, y pensemos en estos momentos de América, en estos mismos momentos en que una especie de 25 de Mayo se ha dado en la zona del Caribe, en que desde aquí se lanzan proclamas revolucionarias que llegan a todos los pueblos de América, y que en la Segunda Declaración de la Habana luce algo así como una declaración de los derechos del hombre para los pueblos de aquella época. Pensemos en la unidad indestructible de todo nuestro Continente, pensemos en nuestra economía igualmente distorsionada, igualmente aherrojado cada pueblo por el mismo imperialismo. Pensemos en que somos parte de un ejército que lucha por su liberación en cada pedazo del mundo donde todavía no se ha logrado, y aprestémonos a celebrar otro 25 de Mayo, ya no en esta tierra generosa, sino en la tierra propia y bajo símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción del Socialismo, bajo el símbolo del futuro.

(Cuba, 25 de mayo de 1962)

El Che tomando mate

SE REALIZÓ EN MORENO EL SEGUNDO CAMPAMENTO DEL FRENTE POR LA UNIDAD GUEVARISTA

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Alrededor de 200 compañeros y compañeras llegaron desde distintos puntos del país para compartir cinco días de confraternización, debate colectivo y crecimiento político. Con la presencia de organizaciones hermanas de países de Nuestra América como Chile, Bolivia y Colombia y del Movimiento de Liberación de Kurdistán se realizó el segundo Campamento del Frente por la Unidad Guevarista (Juventud Guevarista – Confluencia Política y Social 29 de Mayo  – Movimiento Izquierda Revolucionaria PATAGONIA – Propuesta Tatú) en la localidad de La Reja, Moreno.

El segundo campamento del FUG nos permitió fortalecer la relación entre los y las militantes de las organizaciones que integramos el frente y en particular, con militantes sociales de la C.P.S. 29 de Mayo, que fueron anfitriones de este evento anual tan importante para comenzar un año de muchos desafíos conjuntos.

Desde el 18 al 22 de enero, en el camping de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Moreno, participamos de rondas de lectura y discusión política sobre la situación nacional, internacional y latinoamericana. Desarrollamos talleres orientados a analizar y prepararnos para enfrentar una coyuntura marcada por el recrudecimiento de la ofensiva imperialista en la región y en nuestro país. Para ello fue muy importante el desarrollo del panel internacional, a través del cual pudimos compartir visiones y estrategias de lucha con compañeros revolucionarios de MIR-Chile, Marcha Patriótica de Colombia, Movimiento Guevarista de Bolivia, compañeros de Uruguay y el Movimiento de Liberación de Kurdistán.

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La vigencia del pensamiento del Che Guevara y Fidel Castro se expresó en la primera charla del campamento, pero también en las banderas, en las consignas y cantos, se hizo sentir en  en las emotivas palabras compartidas la noche del cierre y en nuestros corazones que laten por el socialismo. Como homenaje al Che y reivindicación de su legado, junto con las organizaciones participantes en el campamento nos comprometimos a trazar para el 2017, una agenda de actividades en el marco de los 50 años de la gesta revolucionaria de Ernesto Che Guevara en Bolivia y de su caída en combate, comenzando el 23 de marzo con el aniversario de la fundación del ELN Boliviano y culminando en el mes de octubre.

Este año, el programa del campamento contó con una actividad práctica especial, que consistió en dos jornadas donde salimos a la calle para llevar adelante la campaña de afiliación provincial de la Unión del Pueblo. Militantes de las distintas organizaciones, trabajamos codo a codo con el objetivo de obtener la personería electoral en la provincia de Buenos Aires y poder presentar en las próximas elecciones legislativas, un programa que movilice a distintos sectores del pueblo y que confronte con los partidos de la burguesía proponiendo medidas concretas para combatir la desigualdad y la injusticia en nuestro país.  Dos extensas jornadas nos encontraron llevando nuestras ideas al pueblo trabajador de Moreno y alrededores, lo que representó una gran experiencia colectiva.

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Por otra parte, como entendemos que la lucha por el socialismo no puede separarse de la lucha contra el patriarcado y sus formas de opresión, desarrollamos dos talleres sobre violencia de género en los que discutimos estrategias para abordar las situaciones que se nos presentan en los espacios de militancia y poder dar respuestas responsables y generar conciencia.

Como condimento especial participamos de una charla sobre primeros auxilios a cargo de Propuesta Tatú y un taller práctico de pintura mural que llevó adelante Rulo, un artista amigo de la zona. Por las noches, nos reímos y cantamos con las infaltables guitarreadas y números de teatro. Y también nos estremecimos con cortos de cine social y con la rima aguda de Secuestro MC.

Este campamento demostró que el espacio del FUG contiene mucho potencial para dar la pelea contra la injusticia en los más diversos frentes, en lo territorial, con la juventud, con las mujeres, con el pueblo trabajador, con estudiantes, en la lucha política, y que el camino de la revolución socialista es el único posible para terminar con los flagelos del capitalismo.

Por una Latinoamérica antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal y por el socialismo.

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88º natalicio de Nuestro Che

Sus ojos penetraron el futuro, por eso las armas del capitalismo desgarraron su carne. Sus ideas, claras y simples, profundizaron el porqué del ser humano, sus necesidades, su incansable trajín hacia el hombre nuevo… ese que aún espera en los albores de la libertad y de la justicia.
El Che Guevara luchó por la liberación de los pueblos, como por la de los individuos que conforman dichas sociedades. Para que eso sea posible, se hace necesaria la organización política de los pueblos en la construcción del socialismo, elaborado por hombres y mujeres que creen y necesitan la urgente destrucción del concepto inhumano de que el hombre es el lobo del hombre.
Debemos unir nuestro deseo de ser cada día mejores hombres y mujeres, con el deseo inclaudicable de ser libres como pueblos.

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A 40 años del golpe, seguimos luchando por la patria socialista

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El golpe del 24 de Marzo de 1976 no fue el primer golpe dado por las Fuerzas Armadas en nuestro país. La violencia política ya había sido ejercida repetidamente por las clases dominantes, desde el golpe de 1930, pasando por el bombardeo a la Plaza de Mayo y el golpe contra Perón en 1955, además de la dictadura de Onganía iniciada en 1966. Pero este último golpe perfeccionó todas las prácticas represivas que venían ensayándose hasta el momento: no sólo suspendió las garantías constitucionales y las libertades de todo tipo, sino que planificó y ordenó la aniquilación de las organizaciones populares y revolucionarias, a través de la detención ilegal, la tortura, la matanza y la desaparición de sus víctimas alojadas en Centros Clandestinos de Detención y Tortura. La planificación represiva fue tal que incluyó, además de la desaparición de miles de compatriotas, crímenes tan imperdonables como el robo de bebés.
Qué pasaba en la Argentina de los 70
Pero… ¿Cuál fue la causa profunda de la saña que los empresarios, terratenientes, militares y gobiernos de los países ricos descargaron sobre el pueblo trabajador? ¿Qué era lo que no podían permitir que sucediera aquí? La respuesta es sencilla: en nuestro país había una revolución en curso. Por eso es que nosotros hablamos de dictadura contrarrevolucionaria: queremos que se entienda que la represión no se descargó sobre “jóvenes idealistas que luchaban por el boleto estudiantil”, como dice el relato kirchnerista. La represión se descargó contra el pueblo y las organizaciones obreras y populares. No es una casualidad que la enorme mayoría de los desaparecidos fueran trabajadores (alrededor del 61%).
La dictadura tuvo entre sus tareas más urgentes el aniquilamiento de una tradición de lucha y resistencia obrera que durante las décadas del 60 y sobre todo en los 70, había desarrollado una conciencia profunda de sus intereses y de la necesidad de luchar por sus derechos. En muchos casos, los obreros y obreras se habían comprometido con la lucha y la política, sea participando en alguna organización revolucionaria armada o no armada, sea organizándose en tendencias combativas o comisiones internas dentro de los gremios, organizándose para impedir que los dirigentes sindicales traidores los vendan a la patronal, como sigue ocurriendo. Así protagonizaron las luchas más profundas de la historia de la clase trabajadora de nuestro país, y desafiaron el poder de los empresarios. Ese desafío es la verdadera causa del golpe genocida y el aniquilamiento del pueblo trabajador.
La teoría de los dos demonios
El retorno de la democracia permitió a las clases dominantes, apoyándose en la ausencia de los miles de militantes exterminados, hacer “borrón y cuenta nueva” sobre un pasado inmediato bañado de sangre. El gobierno de Alfonsín sembró la idea de que hubo dos demonios igualmente malos, que desencadenaron una guerra en la cual la sociedad era un rehén ajeno, y de esa política surgieron las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final, que dieron la libertad a los asesinos. La idea de los dos demonios buscaba desterrar de la memoria a los trabajadores y al proyecto revolucionario por el que habían dado la vida… como si los militantes de los 70 no hubieran sido parte del pueblo. Es que la dictadura militar significó el triunfo de un proyecto político sobre otro: del capitalismo sobre el socialismo.
Sin embargo, fue durante el menemismo que las clases dominantes pudieron instalar el neoliberalismo, indultar y liberar a los pocos genocidas que seguían presos y llamar a la “concordia” y la reconciliación, intentando infructuosamente que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo abrazaran a los torturadores y apropiadores de sus hijos/nietos.. Pero con la Rebelión popular de Diciembre del 2001, el pueblo argentino despertó de su larga pesadilla, pellizcado por el terrorismo económico y la pobreza a la que lo habían sometido, y abrió una nueva etapa histórica.
Expresión deformada de la voluntad rebelde del pueblo trabajador, la política kirchnerista debió realizar una larga serie de concesiones a las masas populares, entre ellas, en el terreno de los derechos humanos. Apoyándose en una lucha de casi 30 años en busca de Verdad, Memoria y Justicia, el kirchnerismo dio impulso a los juicios a los responsables del terrorismo de Estado, pero vaciando de contenido la lucha revolucionaria de los años 70, por la que luchó el pueblo y la militancia con sus muertos y desaparecidos. Sin embargo, el haber caratulado los crímenes como de “lesa humanidad” y apelado a que sean juzgados por genocidio, abrió el camino a que se volviera a discutir el pasado reciente y se desnaturalizaran ciertas ideas comunes, como la de los dos demonios, moldeadas por “la historia oficial”.
Asistimos a una nueva ofensiva
Pero más allá de las batallas jurídicas (que dejaron en el tintero los juicios a responsables civiles y religiosos de la dictadura) y de los avances en derechos humanos (limitados sólo al pasado sin atender a los problemas presentes: desaparición de Jorge Julio López, represión y gatillo fácil, represión a pueblos originarios, designación de personajes como Milani al frente del Ejército, ley anti-terrorista, proyecto X), debemos señalar que hubo también un relato kirchnerista sobre la dictadura, según el cual el golpe vino a instalar el neoliberalismo destruyendo a los “empresarios buenos” y poniendo a los “malos”. No fue así: nuestros compañeros fueron masacrados porque cometieron un delito imperdonable: luchar por un mundo mejor. Pero ese mundo mejor no era el capitalismo en serio, ni la democracia en la cual votamos cada 2 o 4 años y después ni sabemos qué hacen nuestros “representantes”. Nuestros compañeros lucharon por el socialismo.
Hoy, 40 años después, asistimos a un nuevo intento de ofensiva por parte de la burguesía sobre nuestras condiciones de vida. En este caso con un gobierno mucho más afín a sus intereses históricos e inmediatos, marcando un cambio de etapa en la argentina. Semejante cambio fue posible por manipulación mediática, doble discurso de la derecha y errores del kirchnerismo pero también, hay que decirlo, por incapacidad de las fuerzas populares de construir una fuerte alternativa política.. Sobre las ruinas del proyecto “de crecimiento con inclusión social”, que lejos de avanzar en la soberanía intentó que el empresariado argentino fuese responsable -y éste respondió fugando dinero, fundiendo el Estado y endeudándolo nuevamente- se eleva el gobierno de Macri, con un libreto neoliberal que ya despidió más de 100.000 trabajadores y endeudó a las futuras generaciones por 12 mil millones de dólares. A esta película ya la vimos, no son los ñoquis ni la corrupción kirchnerista, el problema es que necesitan los salarios bajos que la desocupación genera, y una Argentina para pocos de la mano del ingreso de dólares para sus negocios relacionados con EEUU. Hay que construir un proyecto donde el sujeto sean los trabajadores.
Por qué nos movilizamos
40 años después nos movilizamos, pero no sólo para pedir por la memoria, la verdad y la justicia sino también para levantar las banderas de nuestros compañeros y compañeras. Hoy como ayer, luchamos por el socialismo y la revolución. Cuando decimos que “no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, como dice la consigna de HIJOS, estamos diciendo también que reconocemos en nuestra lucha de las compañeras y compañeros. Levantamos sus consignas y las banderas del guevarismo del PRT-ERP, con la sabiduría que nos brinda el tiempo, la experiencia, las autocríticas y los balances, a sabiendas de que corren tiempos distintos, pero con la convicción de que el horizonte sigue siendo el mismo: construir una nueva sociedad justa, libre, sin opresores ni oprimidos.
Es imposible no pensar la lucha por los derechos humanos como algo que va más allá de los 70 porque el escenario ha cambiado, no sólo seguimos pidiendo justicia para los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Dictadura. Hoy, el Estado nacional sigue utilizando sus fuerzas represivas para criminalizar a los pobres, reprimir a los trabajadores, desaparecer pibas y matar pibes de las villas.
La provocación de que en una fecha en la que exigimos justicia por los miles de muertos y desaparecidos venga a nuestro país el representante máximo del imperialismo, que asesina a miles y miles de personas en el mundo por día, es un mensaje envuelto de significativo simbolismo. La visita del presidente de los EEUU, Barak Obama, no sólo tiene por objetivo consolidar el apoyo imperialista al gobierno de Mauricio Macri (quien mejor representa la política de cuidar lo que ellos consideran “su patio trasero”) sino que se realiza el día del aniversario del Golpe contra-revolucionario, que violó sistemática y masivamente los derechos humanos en nuestro país insertándolo en un plan regional diagramado por el imperialismo yanqui quien fue sostén material e ideológico de las dictaduras en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, etc.
Este 24 de Marzo tenemos que ser cientos de miles en la calle, para mandar a Obama a su casa, para pedir por Memoria, Verdad y Justicia, para volver a tomar las banderas que levantaron nuestras compañeras y compañeros hace más de 40 años. Hoy más que nunca ¡estamos dispuestos a vencer!

8 DE OCTUBRE – DÍA DEL GUERRILLERO HEROICO

Che Guevara 8 octubre 2015

8 DE OCTUBRE – DÍA DEL GUERRILLERO HEROICO
A 48 años del último combate de Ernesto Che Guevara.
¿Quién fue y qué hizo el Che?

El 14 de junio de 1928 nace en Rosario Ernesto Guevara. Poco tiempo después sufre una pulmonía que dejaría sus secuelas. A los 2 años tuvo su primer ataque de asma. En marzo de 1947 la familia se instala en Buenos Aires, y Ernesto con 19 años se inscribe en la Facultad de Medicina.
A fines del ’51 interrumpe sus estudios y acepta la invitación de su amigo Alberto Granado para hacer un viaje en motocicleta por el continente. Se suma al viaje en un momento en que busca una motivación esencial para su vida: Ernesto no ha encontrado todavía su destino.
Luego de cruzar Argentina pasan a Chile. Las condiciones de trabajo de los mineros chilenos impresionan a Ernesto. La agudeza y sensibilidad con que observa a su alrededor, quedan plasmadas en sus fotografías.
La moto se rompe y deben abandonarla en Chile. Luego recorren Perú y van a trabajar un tiempo a un leprosario donde conocen al doctor Hugo Pesce, quien los apoya y se convierte, para ellos, en un ejemplo de médico comprometido con su pueblo.
En agosto, Ernesto vuelve a terminar sus estudios a la Argentina. Mucho ha cambiado en él y se refleja en sus notas: “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina. El que las ordena y pule, yo, no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí…”
En marzo del ’53 se gradúa de médico con una tesis sobre alergia. Es llamado al servicio militar obligatorio pero lo declaran no apto. Decide irse a Venezuela, donde estaba Alberto Granado, y parte en julio junto a otro de sus amigos, Calica Ferrer. Pasa primero por Guatemala donde se viven los últimos meses del gobierno progresista de Jacobo Arbenz. Allí conoce a Hilda Gadea quien será su primera esposa y con quien tendrá su primera hija. También conoce a Ñico López, exiliado cubano miembro de las fuerzas encabezadas por Fidel Castro. Ante el inminente golpe de Estado dirigido por los norteamericanos, se suma a la resistencia guatemalteca. Consumado el mismo, el Presidente Arbenz no organiza una verdadera resistencia y renuncia. Ernesto se refugia en la Embajada Argentina y logra salir hacia México. Se convence ahora de que los términos medios son la antesala de la traición. Sus convicciones se afirman, pero no sabe aún si será un actor o un espectador interesado en la acción.
En México conoce a Raúl Castro, que acaba de salir de la cárcel y le cuenta algo sobre la realidad de Cuba. Enseguida conoce a Fidel y decide incorporarse a la organización que éste dirige: comienza a prepararse para su futuro guerrillero, será el teniente médico en la expedición a la isla. Sus compañeros cubanos lo identificaran en adelante, cariñosamente, como el “che”. Durante los preparativos finales le deja una carta a su madre: “para evitar patetismos pre mortem, esta carta saldrá cuando las papas quemen de verdad y entonces sabrás que tu hijo, en un soleado país americano, se puteará a si mismo por no haber estudiado algo de cirugía para ayudar a un herido… Y la lucha será de espaldas a la pared, como en los himnos, hasta vencer o morir. Te besa de nuevo, con todo el cariño de una despedida que se resiste a ser total, tu hijo.”
El 25 de noviembre de 1956, el yate Granma parte hacia Cuba con 82 hombres comandados por Fidel Castro, el 2 de diciembre más que un desembarco fue un naufragio, llegan al sur del oriente cubano y deben cruzar a pie el pantano que los separa de la costa. El Che sufriendo un ataque de asma. A los 3 días son detectados y atacados por el ejército del dictador Batista. En medio de un terrible desorden y muchas bajas sufridas parece que todo va a terminar. Después de 3 semanas Fidel logra reagrupar una pequeña tropa con 7 fusiles y 12 hombres, el Che es uno de ellos.
Durante los primeros meses forman y construyen una columna guerrillera, se suman campesinos y combatientes urbanos. El Che es el médico de la columna y de los campesinos, y se destaca como combatiente. En julio del ’57, al ver que el Che había organizado una nueva columna, Fidel decide reconocerla como tal y lo nombra comandante de la misma: “la dosis de vanidad que todos tenemos dentro hizo que me sintiera el hombre mas orgulloso de la tierra ese día…” El Che despliega su capacidad organizativa y una enorme sensibilidad con los campesinos. En agosto de 1958 el Ejército Rebelde derrota la ofensiva de Batista y Fidel decide enviar dos columnas hacia el centro de la isla para derrotar definitivamente a la dictadura, una al mando de Camilo Cienfuegos y la otra al mando del Che. Con hambre, sed y terriblemente agotados recorren en terreno llano más de 600 km en 46 días a pie. El Che se destaca durante la ofensiva final, asaltan un tren blindado con miles de soldados y armas como parte de la toma de Santa Clara (tercera ciudad del país) a la cual entra aclamado por su pueblo en la mañana del 1º de enero de 1959, poco después de la fuga del dictador. Fidel ordena a Camilo y al Che avanzar y ocupar La Habana.
Tras el triunfo, la revolución extendió la reforma agraria, iniciada durante la insurgencia y, en respuesta al embargo al azúcar cubano decretado por Estados Unidos, expropió las empresas norteamericanas. El Che estuvo al frente de los juicios a los criminales de la dictadura, fue presidente del Banco Central y Ministro de Industrias, además de Comandante de la Revolución. Como constructor del socialismo, producto de su gran sensibilidad humana y del profundo conocimiento del marxismo, puso su esfuerzo principal en la transformación de la conciencia individualista, legada por el capitalismo, en otra solidaria. Su mayor obra, que lo pone entre los más grandes de la historia, fue el intento de construir el hombre nuevo, la sociedad de hombres y mujeres socialistas.
Pero como él entendía que esa conciencia sólo se podía lograr a escala mundial, se propuso extender la revolución a toda América Latina. Después de una gira por los países de África, Fidel, que consideraba prematuro su proyecto, lo invita a llevar sus esfuerzos combatientes al Congo, pero 7 meses después se retira muy abatido, nada salió como esperaba. En Praga pasa balance, no sabe aún que su ejemplo inspirará a miles de cubanos y cubanas en la solidaridad internacional pocos años después. Pero su visión internacionalista no lo deja quieto, persiste en su objetivo y, con el apoyo de Fidel, organiza las fuerzas para ir a Bolivia, donde ve un potencial revolucionario que podría desplegarse hacia el resto del continente. Después de meses de combate, con solo un puñado de hombres, herido en una pierna e inutilizado su fusil, es capturado por el ejército boliviano el 8 de octubre de 1967, y asesinado por orden de la CIA norteamericana al día siguiente.
El 9 de octubre de 1967 Ernesto Guevara, el Che, entra en la historia para siempre, su imagen recorre el mundo hasta hoy, y su ejemplo se hace presente cada vez que un pueblo lucha por su liberación.

¡Hasta la victoria siempre Comandante

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Santucho, Guevara ¡La Patria Liberada!

Santucho, Guevara!

El sábado 11 de octubre con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del asesinato del Comandante Guevara, un grupo de compañer@s de la Juventud Guevarista Rosario fuimos a la plaza donde está el monumento al Che a hacer un nuevo mural.
Desde 2008, y junto a otros grupos políticos, artísticos y culturales de la ciudad venimos utilizando la pared que está en la base del Monumento para hacer intervenciones artístico culturales. Cada año también, y a través de un “expediente administrativo”, el mural vuelve a su verde olivo municipal para que las paredes sean más normales.
Este año decidimos acompañar la figura del Che con la de Mario Roberto Santucho, Secretario General del PRT-ERP, una de las figuras fundamentales de la lucha por la Segunda y Definitiva Independencia de nuestra patria, quien fuera caracterizado como enemigo Nº1 por la última dictadura, y cuyo cuerpo aún está en poder de los militares en Campo de Mayo, donde lo conservan como botín de guerra.
Por eso este homenaje conjunto al Che y al PRT – el Guevarismo en Argentina- porque la Patria Socialista por la que ellos lucharon aún es una tarea pendiente. Y como advirtiera Fidel, el futuro de la humanidad está en peligro. Socialismo o Barbarie.
Santucho, Guevara ¡La Patria Liberada!

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